El fracaso de los sistemas ético-morales generados y defendidos desde la comunidad evangélica
Michael Ayala Alva
Profesor de Humidades
toky.omkoy@gmail.com
Hoy, asistimos al rotundo fracaso de los sistemas éticos y morales generados por la mayor parte de la comunidad evangélica. Hasta el momento, como los fariseos de antaño, pastores y líderes instalan pesadas cargas morales a modo de morfina o alucinógenos que los feligreses reciben, para aliviar su angustia y ansiedad emocional en un mundo desigual y al borde del colapso. Sin embargo – y ante la necesidad de generar drogas emocionales cada vez más potentes -, la mirada del liderazgo sólo controla al súbdito durante el culto y, satisfechos por lo que ven, no perciben que su control se limita a cuatro paredes y un púlpito, pues al salir el feligrés a la sociedad, y al encontrar otra realidad, suelta la pesada carga (o con ella encima) para entregarse a sistemas ético-morales tan esclavizantes como el farisaico “no a esto, no a aquello, no a nada”.